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Una vez más los jóvenes y adolescentes de nuestra Diócesis de San Juan de los Lagos nos dimos cita, el pasado 22 de noviembre, en San Ignacio Cerro Gordo, para clausurar nuestra semana de adolescentes y jóvenes, para caminar hacia la cima del Cerro Gordo.
La gran fiesta juvenil comenzó alrededor de las 8:00 a.m. cuando los jóvenes y adolescentes de los diferentes decanatos, iban llegando al lugar de la cita, el estadio de beisbol de San Ignacio, en donde parte del equipo de Pastoral Vocacional hicieron que despertáramos y nos animáramos para comenzar con nuestra marcha, antes de salir hacia la cima del Cerro, el P. Rafa Domínguez, nos exhorto a ofrecer la marcha por todos los jóvenes y adolescentes, además de recordar el sentido verdadero de nuestra marcha, llegar a la cima con Cristo Rey, nunca darnos por vencidos, a pesar del cansancio y sufrimientos que nos se nos presenten, luchar y dar lo mejor de nosotros en cada momento.
Siendo las 9:30 de la mañana comenzamos a salir del estadio, por decanatos. A lo largo de todo el camino se encontraban pancartas con mensajes que nos daban pie a reflexionar y a seguir a delante, mensajes como “Sonríe, Cristo te Ama”, “Jesús el mejor compañero de camino”, “Somos Discípulos Misioneros”, entre otros más. Pero estos letreros no eran lo único que animaba, sino también el ver la alegría y entusiasmo de cada joven y adolescente que encontrabas en el camino.
Al llegar a la cima, los ánimos no bajaron, pues seguía la alegría y ambiente juvenil, para eso nos pintamos solos, el saber que cumplimos la meta, hacia que el cansancio del camino se esfumara y alabáramos, bailáramos y cantáramos para aquel que nos inspira, acompaña y transforma nuestra vida: Cristo Rey del Universo.
Pero está gran fiesta, aún no terminaba, pues seguía el momento más importante, la Celebración de la Eucaristía que fue presidida por nuestro Vicario General, Pbro. Raúl Gómez, el cual, entre otras cosas, nos invito a ser siempre alegres y a ser jóvenes misioneros. Al finalizar la Eucaristía tuvimos un maravilloso encuentro con Cristo, en donde nos pusimos en sus manos, nos dejamos llenar de su infinito amor, nos entregamos totalmente a Él y renovamos ese compromiso de seguir siendo sus discípulos misioneros.
Para concluir, un agradecimiento a los Sacerdotes, seminaristas, religiosas que nos acompañaron, pero muy especialmente un agradecimiento al Pbro. Raúl Gómez, nuestro Vicario General, por su testimonio, pues el que haya subido caminando con nosotros, es ejemplo de que todos debemos ir marchando juntos y seguir trabajando en comunión para construir la Civilización del Amor.
Atte. Maye González
Coordinadora de la Pastoral Juveni |
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