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Una resolución, una reflexión Norma Mendoza Alexandry | nmendoza_alexandry@hotmail.com |
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La Asamblea Legislativa del Distrito Federal (Ciudad de México) con todo su poder se suma a España, Suecia, Noruega, Canadá, Bélgica, Sudáfrica, etc., al reconocer legalmente las uniones homosexuales.
Es un hecho que la unión entre un hombre y una mujer es una unión natural y el único vínculo que genera nuevos seres humanos, indefensos pero imprescindibles para la comunidad. Hemos de decir que no es el sello moral el que el Estado persigue, sino que se trata de un efecto secundario: la meta al reconocer y legitimar jurídicamente el matrimonio heterosexual es el bien de los hijos, ya que está comprobado en muchísimos estudios internacionales que los niños, si no se protegen y educan con cuidado y por muchos años, no habrá una nueva generación de ciudadanos capaces de asumir su papel en la libertad ordenada que es la democracia.
De acuerdo con J. Pérez Adán y R. Stith (cf. Sith, R. y J. Pérez Adán, La antidemocracia de los matrimonios homosexuales, ISTMO, año 44, No. 261), el Estado presume que las personas adultas no precisan permisos morales especiales para ejercer la libertad; proponer que el Estado otorgue tales sellos y permisos es volver a un Estado pre-democrático y pre-liberal.
Podemos argumentar que, si se legalizan ciertas ‘uniones’, ¿por qué no otras? O mejor dicho, ¿por qué se discrimina a otras uniones como por ejemplo: la poligamia u otras formas de matrimonio plural o las comunas de amor libre? o ¿por qué no certificar cualquier amistad o uniones que la gente quiera registrar, aún las virtuales? Veamos brevemente lo que dice la investigación sobre las distintas situaciones que pueden presentarse y ¿hasta dónde podemos legitimar sin discriminar? Pues hemos de considerar también otras situaciones, ¿por qué no? El estudio de índole sociológica al que nos referíamos menciona también las siguientes posibilidades (entre otras): - Homomonogamia (matrimonio de uno con uno) Y todo ello sin considerar casos de uniones legitimables en las que incorporemos como en nuestro caso citadino, a uniones de menores con adultos sin considerar consecuencias posteriores, o a no-humanos (ejemplo: animales de las distintas especies), o incluso a medio-humanos (ya que las posibilidades de hibridación que ofrece la manipulación genética son cada vez más). Pero pensemos en la posibilidad extrema y caricaturesca de que si al legislador le interesa, podría incorporar en las distintas y casi infinitas combinaciones arriba mencionadas, los diferentes tipos de relación que a través del tiempo tuvieran dichas combinaciones respecto a su descendencia. Y por qué no, también podría incorporarse a este amplio cuadro la incógnita de la duración, pues para evitar “discriminaciones” sería conveniente estipular distintos marcos jurídicos para pasar de una situación a otra (ejemplo: de la heteropoligamia a la poliandria bisexual o…), según el tiempo que haya durado la anterior. Esto, sin considerar la tergiversación psicológica, es obvio que el multi-familismo resultante daría al traste con la posibilidad de distinguir y reconocer la familia. De hecho, la apertura a todos estos reconocimientos es la meta de algunos de los que intentan equiparar el “matrimonio” homosexual con la familia.
A principios del mes de diciembre 2009, las delegaciones pro-homosexuales intentaron conservar la alusión al “Comentario General 20” en las Naciones Unidas que supervisa el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y así reinterpretar el Tratado para afirmar que la “identidad de género” y la “orientación sexual” son nuevas categorías de no-discriminación y que las leyes internacionales obligarían a los países a reconocerlas. El país que encabezó la oposición al “Comentario General 20” fue Irak (México y otros países lo aprobaron). Por tanto, Irak y países solidarios, pidieron que estas categorías fueran eliminadas porque en él se abordaban “conceptos controvertidos” sobre “educación sexual” e “identidad de género”. Estos conceptos jamás fueron incluidos en ningún documento vinculante de las Naciones Unidas ni definidos por la Asamblea General y por tanto, las organizaciones pro-familia presionaron en contra de la inclusión del susodicho “Comentario General 20” y advirtieron que dichos términos podrían ser utilizados para coartar las libertades de expresión religiosa y de conciencia, así como las leyes de matrimonio y los planes de estudio en las escuelas. En este caso y a diferencia de nuestra Asamblea del D.F., la votación internacional eliminó el “Comentario General 20” y arrojó un resultado favorable a la eliminación de la referencia de las nuevas categorías que se pretendía incluir. El respeto a la familia natural, el respeto absoluto a la vida humana, el derecho de todo ser humano a nacer y crecer en una familia, el derecho de todo infante a ser criado por un padre y una madre, no deben ser ignorados por ninguna persona o institución privada o pública, pues se minaría el mismo fundamento de la sociedad.
En resumen, en el presente y el futuro, lo más importante deberá ser tener muy claro qué no es familia. Ahora tú también puedes leer y comentar cada uno de nuestros artículos visitando el blog de Análisis y Actualidad en el siguiente enlace http://www.blogs.catholic.net/analisisyactualidad. |
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