Cristo no ha respondido al mal con el mal, sino con el bien, con su amor infinito”.
“La sangre de Cristo es la prenda del amor fiel de Dios por la humanidad”,resureccion

El Papa Benedicto XVI, siempre acertado, parece haber conocido el caso mexicano del día de ayer en las elecciones, (claro, por la diferencia de horarios, era imposible ya que lo hiso muchas horas antes de conocer los resultados).

Creo que estas elecciones dejan varias enseñanzas y van más allá del simple reporte de resultados y del simple sabor de boca para los ganadores y los perdedores y/o las predicciones de los analistas políticos.

En su mensaje este domingo el Papa habla sobre las consecuencias de la violencia, la injusticia y el odio, explica que hoy; como en el pasado,  sigue siendo un grito incesante en el mundo.

En nuestro país sin lugar a dudas son vigentes las 3 características: violencia, injusticia y odio. Pareciera que los mexicanos olvidamos el sentido de humanidad, de caridad, de unidad y de amor. Y se pone de relieve con quienes padecen los efectos de la forma de actuar de los grupos o las personas que las practican, precisamente en ese momento para algunos parece casi improrrogable la sentencia, queja  y solicitud abrumadora a Dios por la sola acción de sufrir esos efectos. (Como si el sufrimiento personal vivido con alegría no santificara a la humanidad, y como si el Cielo se ganara sin ningún esfuerzo personal).

Hoy sin embargo debemos resaltar la acción de aquellos, que olvidando la gracia y el amor misericordioso y sin medida de  Dios, practican (consciente o inconsciente)  la violencia, la injusticia y el odio en sus pensamientos, en sus acciones o en sus decisiones. Ya que son ellos quienes hoy, han impedido que México y el mundo vayan hacia “el encuentro de Dios”, hacia el reino que Jesucristo con su muerte y Resurrección ya ganó.

A pesar de ello, Dios ha respondido con “La Sangre de Cristo como prenda de su amor fiel”. Es momento hoy entonces recordar esta “Respuesta de Dios”, con el Bien cuando hemos hecho bien y aún su respuesta indudable con el Bien cuando hemos hecho el mal.

Creo que es el momento, (en esta coyuntura social ante los resultados electorales), de retomar esta “Respuesta de Dios”, ante cualquier circunstancia para comprender que “No es el mal, la violencia, la injusticia ni el odio”, como debemos actuar, ello sólo construye más violencia, más injusticia y más odio, que tarde o temprano podrá alcanzar incluso a quienes lo han provocado.

Hoy hay ocasión para profundizar en el “ser y hacer” de cada uno y transformar desde el fondo aquello que no sea acorde a la “Respuesta de Dios”. Hoy debemos recordar estas palabras del Papa Benedicto XVI que sólo: “Mirando las llagas del Crucificado, todo hombre, aun en condiciones de extrema miseria moral, puede decir: Dios no me ha abandonado, me ama, ha dado la vida por mí; y así volver a encontrar la esperanza”.

Aun para aquellos que se sienten en la más extrema desesperanza, Dios Responde hoy con la Sangre de Cristo, porque Él ni hoy ni nunca nos ha abandonado,  más aún no ha amado en el extremo.

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