NARRACIÓN:
Cuentan que, en cierta ocasión, San Francisco de Asís invitó a un fraile joven a que le acompañara a la ciudad, para predicar. Se pusieron en camino y estuvieron por un buen rato recorriendo las calles de la ciudad, saludando con cariño a las personas que encontraban. De vez en cuando, se detenían para acariciar a un niño, consolar un anciano, ayudar a una señora que volvía del mercado cargada de bolsas.
Al cabo de un par de horas, Francisco le dijo al compañero que ya era hora de regresar al convento.
-¿Pero no vinimos a predicar? -preguntó el fraile con extrañeza-.
Francisco le respondió con una sonrisa muy dulce:
-Lo hemos estado haciendo desde que salimos. ¿Acaso no viste cómo la gente observaba nuestra alegría y se sentía consolada con nuestros saludos y sonrisas?
GUÍA: Sólo es posible la misión si construimos una civilización de amor con la propia vida. Con frecuencia, hablamos y proponemos el evangelio pero no lo enseñamos porque no lo vivimos; porque no nos comprometemos a encarnarlo en nuestro diario vivir.
TODOS: La misión inicia poniendo nuestro testimonio por delante.
GUÍA: los adolescentes y jóvenes, como laicos incorporados a Cristo por nuestro bautismo, queremos participar de su misión en la Iglesia.
TODOS: Sí, queremos ser hombres de la Iglesia en el corazón del mundo y hombres del mundo en el corazón de la Iglesia” (DP 786).
GUÍA: Aunque estamos comprometidos con nuestra parroquia, nuestra tarea propia es en el mundo. Queremos llevar el Evangelio a las realidades temporales.
TODOS: Sí, queremos participar en la misión de la Iglesia.
GUÍA: Tú nos has llamado a participar en el vasto mundo de la política, de la realidad social y cultural, de la economía, de los medios de comunicación social, de la familia, de los niños y adolescentes, del trabajo profesional, del sufrimiento.
TODOS: Sí, queremos ser luz del mundo y sal de la tierra.
GUÍA: Hoy queremos ponernos en estado de misión con toda la Iglesia de América Latina. Y somos conscientes que nuestra primera responsabilidad es rezar y ser santos, pues el santo es el mejor misionero. Queremos formarnos en los grupos, asociaciones y movimientos para asumir nuestra identidad cristiana y participar activamente en la misión.
TODOS: Sí, queremos ser santos y estar en comunión con la Iglesia para la misión.
GUÍA: Jesús, danos adolescentes y jóvenes que empiecen la misión aceptando y amando a su familia que es el lugar privilegiado de la experiencia cristiana.
TODOS: Danos misioneros de alegría y esperanza.
GUÍA: Misionero del Padre, danos jóvenes que quieran comprometerse desde sus parroquias, signo visible de la comunión. Jóvenes que se sientan en su parroquia como en una familia de fe y amor que los acompaña en su seguimiento de Cristo.
TODOS: Danos misioneros de alegría y esperanza.
GUÍA: Necesitamos adolescentes y jóvenes que trabajen por la vida… que sigan las huellas de Jesús, que no quiere la muerte, sino la vida.
TODOS: Danos misioneros de vida y esperanza
GUÍA: Ante el cambio cultural que va haciendo surgir culturas indiferentes, a veces hostiles a la fe y a los valores evangélicos.
TODOS: Danos misioneros encarnados en su cultura.
GUÍA: Ante una sociedad materialista y consumista que proclama el “tener” como valor absoluto, necesitamos jóvenes que anuncien que el hombre vale por lo que es y no por lo que tiene.
TODOS: Danos misioneros que proclamen la dignidad humana y la verdadera liberación.
GUÍA: Jesús, danos adolescentes y jóvenes que entiendan que la tecnología no sirve de nada si no hace este mundo más humano.
TODOS: Danos misioneros que proclamen la dignidad humana, Señor.
GUÍA: Estamos hartos de vivir en un mundo de mentiras, artimañas y corruptelas donde no se proclama la verdad de Cristo
TODOS: Necesitamos misioneros que anuncien la verdad.
GUÍA: Ante gobiernos que no buscan el bien común y ante ciudadanos que no participan activamente.
TODOS: Danos adolescentes y jóvenes misioneros de la libertad y la responsabilidad social.
GUÍA: Jesús, ante un mundo de desigualdad y marginación, de sueldos bajos y condiciones injustas
TODOS: Danos misioneros de solidaridad
GUÍA: Y todavía te preguntas, ¿dónde está Dios? Él está presente en el corazón de los que le aman. Su Espíritu está en ti… Su Espíritu está haciendo nuevas todas las cosas
TODOS: ¡Joven, adolescente: ayúdale a construir su Reino. Tú puedes ser misionero de una cultura auténtica, la Civilización del Amor.
ORACIÓN FINAL:
Humildemente me esforzaré en amar. En decir la verdad, en ser honesto y puro, en no poseer nada que no me sea necesario, en ganarme el sueldo con mi trabajo, en estar siempre atento a lo que como y bebo, en no tener nunca miedo, en respetar las ideas y creencias de los demás, en buscar siempre lo mejor para todos, en ser un hermano para todos mis hermanos. AMÉN.
Canto: “Hoy en mi oración” o el himno del X CONAJUM “Jóvenes con Cristo”
Bendición con el Santísimo.