Recientemente un joven de nuestra Diócesis escribió al correo electrónico del Sr. Obispo Don Felipe Salazar Villagrana, pidiendo su apoyo para que el Evangelio llegue a los jóvenes a través de un programa de Televisión u otros medios atractivos que les hicieran interesarse por la ¡Buena Noticia! de Jesús. El Sr. Obispo me dio la carta impresa a mí, sin decirme ninguna palabra. Yo entendí que la voluntad de Monseñor Felipe era: “tú como encargado de adolescentes y jóvenes ve a ver qué se puede hacer en este renglón…” Así lo entendí.
Y como una gran mayoría de adolescentes y jóvenes de hoy son clientes de los cibers, de los chats, y de toda esta tecnología de la internet, nosotros nos sentiríamos culpables ante Dios si no empleáramos estos poderosos medios (Pablo VI). La Iglesia advierte que el uso de las técnicas de la comunicación contemporánea es parte integrante de su propia misión en el tercer milenio. Así que desde hace poco más de un año hemos venido maquinando la posibilidad de tener una página en internet para que los jóvenes puedan ingresar a ella y encontrar algún medio de toparse con la propuesta del Evangelio a través de ideas, imágenes, catequesis e información religiosa, y que esto les ayude informalmente en una educación madura y responsable.
Ese sueño, al principio de algunos más adelantados en esta técnica extraordinaria de comunicación, ahora se hace realidad. Gracias a ellos, ahora es posible comunicar con extraordinaria facilidad todo tipo de noticias, ideas, imágenes y temáticas para estar cerca de los jóvenes.
Nuestra página ha sido anunciada recientemente y queremos invitar a todos los adolescentes y jóvenes a que la visiten. Sin duda que todavía puede ser limitada, pero la idea es que con tus sugerencias se vaya enriqueciendo y respondiendo a la petición de ese joven que escribió al Sr. Obispo. Todavía no tenemos el canal de televisión, pero hay que seguir soñando, ¿no te parece? jajaja.
Mediante esta página queremos que nuestra Iglesia joven, llamada a anunciar a todos el mensaje de la salvación, asuma la oportunidad ofrecida por los instrumentos de la comunicación social como caminos ofrecidos providencialmente por Dios en nuestros días para acrecentar la comunión y hacer más incisivo el anuncio. Así estaremos a tono con la conversión pastoral y cultural en este cambio de época que estamos viviendo.
Espero que este medio nos ayude a tener una comunicación interactiva y que sea un modo creativo para la evangelización, para la educación, para la comunicación interna, para la eficacia de nuestra comisión diocesana. Pero sobre todo, para la mayor gloria de Dios.
ATENTAMENTE:
Pbro. Rafael Domínguez García
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