Pastoral de Adolescentes y Jóvenes
“PROTAGONISTAS EN LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD
Y DE LA VIDA EN PLENITUD”
CONTENIDO:
1. Marco Historico
2. Marco de la Realidad
3. Marco Doctrinal
4. Diagnóstico
6. Politicas y Estrategias
7. Curso de Acción
1. Marco Histórico
Somos una diócesis joven que se interesa por los adolescentes y jóvenes
426. A un año de ser erigida nuestra diócesis, el obispo Francisco
Javier Nuño tenía mucho interés en atender a los jóvenes; por
este motivo, dio el primer nombramiento como asesor diocesano
de Pastoral Juvenil al Sr. Cura Salvador Zúñiga Torres, quien
inició un arduo trabajo con los jóvenes destacando las siguientes
actividades: Formación y capacitación de jóvenes líderes;
Apoyo a jóvenes estudiantes con la fundación de cuatro internados
en la ciudad de Guadalajara; evangelización a los
jóvenes por medio de la música. Se comenzó a trabajar en los
decanatos y parroquias visitándolos, en respuesta a invitaciones.
Se buscó formar equipos parroquiales y decanales en
coordinación con la pastoral de la Región Pastoral de Occidente
y Nacional. Llegó el movimiento de Jornadas de Vida
Cristiana a la diócesis y se inició en Tepatitlán con encuentros
de mujeres. También dio inicio el movimiento de Pandillas
de Amistad.
427. En el año de 1980 se nombró al Pbro. Juan Navarro Castellanos
como segundo asesor diocesano de pastoral juvenil, quien
siguió dando continuidad al trabajo de su predecesor e impulsó
las siguientes actividades: editó por primera vez un
boletín dedicado a los jóvenes con la edición de trece números;
imprimió folletos, periódicos, material navideño y cuaresmal;
editó también un documento llamado “Encuentro Juvenil
Guadalupano” con motivo de los 450 años de las apariciones
de la Virgen de Guadalupe; se celebró el Año Internacional
de la Juventud en la diócesis; logró coordinar el equipo diocesano
con la total participación de asesores encargados de cada
decanato y de cada movimiento. Nacieron las Jornadas de
Vida Cristiana para hombres. Del 85-89 con los cuidados
pastorales del obispo José López Lara se elaboró el I Plan
Diocesano de Pastoral, en el que la pastoral juvenil quedó
como prioridad diocesana; se compartieron experiencias con
las diócesis de la Región Pastoral de Occidente.
428. Siendo obispo de nuestra diócesis Mons. José Trinidad Sepúlveda,
en el año 1988, continuó este trabajo el tercer asesor diocesano
de pastoral juvenil, el Pbro. Carlos de la Torre Martínez, quien
con un equipo muy integrado, impulsó con entusiasmo la
pastoral juvenil. Durante su asesoría, se animó y acompañó
a los coordinadores y grupos juveniles con el consiguiente
florecimiento de nuevos grupos. Se iniciaron los cursos de
formación y capacitación para jóvenes con la elaboración de
temarios. En comunión con toda la diócesis colaboraron fuertemente
como Equipo de PAJ (Pastoral de adolescentes y
jóvenes) en la preparación y realización de la visita del Papa
Juan Pablo II a San Juan de los Lagos, el 8 de mayo de 1990,
en el encuentro con los jóvenes de todo México. Elaboraron
un manual de formación integral y participaron en la elaboración
del II Plan Diocesano de Pastoral. En el año 1991 se
realizó la primera «Marcha Juvenil Diocesana a Cerro Gordo»
impulsada por la ACJM (Acción católica juvenil mexicana) de
Tepatitlán. Hay participación constante de la diócesis en la
Región Pastoral de Occidente.
429. Con realidades diferentes en el ambiente juvenil, en 1992 se
da nombramiento al cuarto asesor diocesano el Pbro. Miguel
Magaña López, quien sigue dando continuidad a lo ya realizado.
Un hecho muy importante en este período es la integración
de los adolescentes a la pastoral juvenil y desde
entonces será ya pastoral de adolescentes y jóvenes. En este
período también se siente la urgencia de atender y trabajar
con los adolescentes y jóvenes en situaciones críticas. Se logra
una mayor participación y presencia de los 9 decanatos que
formaban la diócesis. Siguen los cursos de formación y capacitación
para jóvenes, con la modalidad de talleres. Se integran
los pequeños grupos de jornadas y pandillas de amistad a la
pastoral juvenil.
430. En el año de 1995 recibió la estafeta el quinto asesor, el Pbro.
Rafael Domínguez García, quien continuó con el proceso de
pastoral apoyando e invitando a los coordinadores y asesores
de nuestros decanatos a vivir un encuentro muy personal con
Jesucristo. Trató de integrar en la PAJ a los movimientos
existentes en la diócesis: Pascuas, Jornadas, Situaciones Críticas;
además se les proveyó de un asesor diocesano para su
oordinación y organización. Se promovió la formación juvenil
por medio de la catequesis de adultos. Se continuaron los
talleres diocesanos en la línea del libro de la Civilización del
Amor y con temas de autoestima, liderazgo y compromiso
social. Es también en este período cuando se institucionalizó
a nivel diocesano la marcha anual al Cerro Gordo. Se llevó
a cabo una encuesta, propuesta por la Comisión Episcopal
Mexicana de la Pastoral Juvenil (CEMPAJ) sobre la formación
de los grupos juveniles, que resultó interesante para la diócesis.
Se distribuyeron trípticos para la formación de los jóvenes.
Se inició la experiencia de la PJU (Pastoral Juvenil
Universitaria). Se participó en la elaboración el III Plan Diocesano
de Pastoral, siendo los adolescentes y jóvenes prioridad diocesana.
431. En 1998 se continuó este camino, bajo la responsabilidad del
Pbro. Luis Carlos García Rea, sexto asesor, quien con su
equipo fortaleció las semanas juveniles y de adolescentes; se
comenzó a celebrar el día del joven, se iniciaron los encuentros
diocesanos juveniles, prosiguieron las marchas diocesanas al
Cerro Gordo, se intensificaron las pascuas juveniles y se realizó
el certamen de Señorita Juventud a nivel diócesis para promover
los valores. Se fortaleció la PJU (Pastoral Juvenil
Universitaria) en Tepatitlán, Arandas y Lagos de Moreno. En
este período asumió la responsabilidad de la diócesis Mons.
Javier Navarro Rodríguez y se realizaron encuentros con el
obispo. Hubo participación de la diócesis en la velada juvenil
con el Papa en su quinta visita a México. Se llevó a cabo una
encuesta diocesana para conocer la problemática y las necesidades de los jóvenes. Se fortalecieron las reuniones decanales,
diocesanas, regionales y nacionales.
432. En agosto de 2002 se nombró al séptimo asesor para la PAJ
diocesana, el Sr. Cura Juan Martín González Dávalos, quien
ha continuado el proceso diocesano y, al igual que sus antecesores,
junto con el EDIPAJ (Equipo Diocesano) ha enriquecido
el proceso y la atención a los adolescentes y jóvenes,
dentro de un cambio de época que está transformando vertiginosamente
el mundo de los valores y la religiosidad de los
adolescentes y jóvenes en nuestra diócesis y en el mundo
globalizado de hoy. En este período se ha ampliado el equipo
y la organización del trabajo orgánico, tratando de involucrar
más a los asesores y a los equipos decanales. Se ha dado un
nuevo enfoque a los talleres de formación y capacitación de
líderes, coordinadores y asesores de juventud. Se han impulsado
las semanas de la juventud, los ejercicios espirituales, el
día del joven; se han ofrecido diversos subsidios materiales
para la evangelización y catequesis de los adolescentes y
jóvenes. Se ha enfocado el ser y quehacer de los movimientos
de la PAJ para lograr la comunión con la pastoral juvenil
diocesana, dando más acompañamiento a los movimientos
por medio de asesores diocesanos. En el 2004 surgen los
Encuentros Diocesanos de Movimientos de PAJ con el obispo
Javier Navarro. Se ha continuado con fruto y participación
abundante la marcha al Cerro Gordo y los Encuentros Diocesanos
de Adolescentes y Jóvenes. Surgen también los torneos deportivos
diocesanos. Se han buscado nuevos métodos para evangelizar.
Está en proceso la elaboración de un itinerario de
formación gradual e integral que va desde los doce hasta los
veinticinco años. Se está trabajando en la recopilación de actas
y materiales elaborados en la historia de la PAJ para la creación
del archivo diocesano. Ha sido constante, puntual y
propositiva la participación del EDIPAJ en los diversos niveles:
En el Consejo Diocesano de Pastoral y en la elaboración
del IV Plan. Siempre se ha participado en los eventos organizados
por la CEMPAJ a nivel nacional y en la Región Pastoral
de Occidente con la coordinación del Diplomado en
Pastoral Juvenil para la formación de asesores de juventud.
Se tuvo la participación y la representación diocesana de un
numeroso grupo de jóvenes en la Jornada Mundial de la
Juventud en Colonia, Alemania.
2. Marco de la Realidad
Visión general de la realidad de los adolescentes y jóvenes descrita por
las comunidades de nuestra diócesis
2.1 Frutos positivos y esperanzadores:
433. Agradecemos a los jóvenes y adolescentes su presencia que
revitaliza a la sociedad y a la Iglesia con su alegría y entrega,
su fortaleza de ánimo y su espíritu emprendedor. Son muchos
los que participan en grupos juveniles y movimientos y se
comprometen a realizar diversos servicios en la liturgia, la
pastoral social, la evangelización, la catequesis, las misiones,
los coros, las pascuas y otros; muchos han sabido resistir la
corrupción del ambiente y conservar viva su experiencia de
encuentro con Jesucristo por medio de la frecuencia de los
sacramentos, el estudio y la convivencia.
434. Destacamos también que muchos jóvenes y adolescentes han
recibido y conservan con firmeza los valores que les transmitieron
sus padres y educadores, tales como el sano esparcimiento,
la convivencia respetuosa y alegre, el saber sacrificarse
y combatir los vicios, hacer oración, obedecer a sus
padres, ayudar al progreso de sus familias y ser sanos moralmente.
2.2 Problemas, dificultades y deficiencias
435. Es urgente tomar muy en cuenta que el ambiente juvenil
experimenta hoy en día una fuerte crisis de valores, su mundo
está influenciado por una cultura “light” baja en convicciones
y compromisos y carente de altos ideales. Ahora sus ideales,
gustos y conductas están fuertemente influenciados por los
modelos que presentan los medios de comunicación social y
que se ven reflejados en su ansia por el tener y aparecer, más
que por el ser.
436. Así encontramos no pocos jóvenes enajenados por los vicios,
las drogas, el alcohol y las modas; masificados y muy
influenciables. Superficiales y que sólo buscan el placer y las
comodidades, con poco aprecio por el estudio e inmediatistas;
que quieren ser originales pero que les gusta mucho imitar,
muy unidos para el pandillerismo y el vandalismo, carentes
de responsabilidad y con rechazo aparente hacia las cosas de
Dios y de la Iglesia. También constatamos que ellos han
recibido una evangelización y catequesis superficial que no
los ha llevado al encuentro con Jesucristo.
437 Visión específica de la realidad de los adolescentes y jóvenes
de nuestra diócesis desde seis enfoques. La visión de la realidad
juvenil no puede quedar ajena a las distintas situaciones
en las cuales el adolescente y joven se encuentran.
2.3 Económico
438. Son muchos los adolescentes y jóvenes que dependen económicamente
de la familia. Hay pobreza y desempleo. Esclavos
de la sociedad de consumo y del dinero. Gastan el dinero (sólo
quieren cosas). Valoran el dinero a medida que son responsables.
Se crean necesidades que luego deben cubrir. Crece la
mentalidad de que un joven sin dinero no vale. Otros más
valoran el trabajo, el tener seguridad, el deseo de superación,
el optimismo por ser alguien y tener un puesto en la sociedad.
439. El ocio, la falta de empleo o el ganar dinero fácil les lleva a
la degradación de su persona (alcoholismo, pornografía, drogas,
prostitución, etc.). Es causa de frustración el no poder
cubrir las necesidades básicas, la despersonalización. Sus escapes
son la migración, la rebeldía, la indiferencia, la apatía, el
encerrarse en sí mismos o el agruparse en pandillas y las
adicciones.
2.4 Social
440. Encontramos una juventud muy heterogénea: los que viven
en la opulencia, en la pobreza, en la miseria. Algunos que
tienen acceso a la educación, otros no lo pueden hacer. Algunos
son empleados, otros muchos por el contrario no encuentran
trabajo. La participación del joven en las decisiones
del nivel social es muy limitada. Todos resienten la condición
social en crisis y hacen sentir sus inquietudes y angustias de
diversas formas: viven inconformes con la actual situación y
critican el sistema social. Apelan a la solidaridad como forma
de solución ante los problemas. Tienen la capacidad para
aceptar serena y creativamente el sufrimiento. Poseen un alto
grado de esperanza y superación en medio de su condición.
Tienen sensibilidad para captar y sentir como propio el dolor
y sufrimiento de los demás.
441. ¿Cómo se desempeñan los jóvenes?: Algunos buscan la unión
y la solidaridad para desarrollar programas en favor de los
que están en peores condiciones. Promueven actividades de
tipo económico, cultural, religioso, etc., para ayudar a los más
necesitados. Su oración está marcada por la problemática
social y al Señor le presentan sus angustias y esperanzas. Otros
por el contrario, desarrollan el rechazo a la estructura familiar,
estatal o institucional (por lo general) cuando no ven respuestas
a las situaciones concretas. Su desesperanza en muchas
ocasiones la manifiestan por medio de la evasión mediante
la droga, el alcoholismo, la violencia, la indiferencia y la
apatía. La mayoría de adolescentes y jóvenes tiene gran afición
por el fútbol y otros deportes, en algunos llega a rayar en
fanatismo hacia algún equipo. Los MCS los enajenan.
2.5 Político
442. Los políticos se aprovechan del estado anímico de los jóvenes
y buscan adeptos al partido, no importando la manera. Los
jóvenes toman posición ante los programas de los políticos,
unos rechazándolos, otros aceptándolos y de otros muchos su
respuesta es la indiferencia ante la politiquería que no es una
verdadera búsqueda del bien de la comunidad. Aunque ha
aumentado la conciencia política de la juventud, sin embargo,
queda un gran vacío en la inmensa mayoría.
443. La realidad socioeconómica del joven lo obliga a seguir la
oportunidad que le presenten. Muchos que eran críticos y
reaccionarios de frente a los partidos tienen que someterse
para lograr un empleo. En muchos jóvenes queda una gran
frustración y vacío después de participar en la política; inconformidad
e indiferencia ante el sistema que rija y ante las
nuevas propuestas de participar en tiempos de elecciones.
Reclamo al gobierno para que se dé participación gubernamental
al joven.
444. Permanece en algunos de ellos la esperanza de cambio, hay
liderazgo en otros, y en otros más inconformidad y espíritu
crítico, creatividad y ansia de triunfo. Hay la idea en los
adultos de que la juventud es una masa fácilmente alienable
y que se deja manipular, de que el joven es inconstante por
el hecho de ser joven, por causas familiares y por falta de éxito.
2.6 Familiar
445. La juventud quiere independizarse de la familia, no están
de acuerdo con sus ideas. El joven tiene que luchar con dos
mentalidades: la que encuentra en sus amigos y la que
encuentra en casa. Los MCS y los amigos ejercen mayor
influencia dado que en casa no es muy comprendido. Experimenta angustia o acentuada rebeldía por la desunión
y desintegración familiar.
446. Muchos se esfuerzan por colaborar para que la familia viva
mejor (económica y relacionalmente). Se dan a la tarea de
integrar a los padres en el mundo juvenil. Hay la capacidad
de escucha y de afrontar el choque generacional e ideológico.
Creen en la familia como núcleo fundamental de la sociedad
y luchan por su unidad e integración. Siguen valorando la
unión sacramental del matrimonio como la única verdadera
en donde encuentran alicientes para obtener la felicidad. No
obstante esto, muchos ven y tienen como normal las relaciones
sexuales prematrimoniales. Son numerosas las familias que
sufren el flagelo de tener algún adolescente o joven en el
mundo de las adicciones o dentro de la mentalidad y actitudes
de la homosexualidad.
447. La situación económica de la familia influye en la juventud
porque el joven es ansioso y desea ser alguien, pero la imposibilidad
económica de su familia no se lo permite. La migración
del joven a los Estados Unidos y a las ciudades desintegra
a la familia y desubica al joven. Sufre debido al trabajo un
proceso de asimilación al mundo laboral y al mundo adulto;
no pudiendo vivir como joven, sus ideales quedan a veces
frustrados.
2.7 Educativo-Cultural
448. No todos los adolescentes y jóvenes tienen acceso a la educación
y la cultura. Muchos no tienen el gusto ni el interés
por el estudio, importa más lo económico, el trabajo, las
diversiones y la emigración. La política educativa de México
siempre ha estado subordinada a los intereses del gobierno
y de diversas instituciones educativas, por lo que el sistema
educativo no prepara para la vida. La educación en México
no es integral, es más capacitación que formación.
449. En algunos ambientes de nuestra diócesis hay más medios de
educación y superación para todo tipo de personas; son cada
vez más las jóvenes que tienen acceso a la educación. También
se valora más la educación y se busca que sea integral. Muchos
jóvenes estudian y trabajan para lograr salir adelante: aprovechan
las vacaciones como capacitación o para conseguir
trabajos remunerados y asegurar así la continuidad en sus
estudios. Grupos de jóvenes estudiantes se reúnen para formarse
mejor y despertar la conciencia crítica con anhelos de
superación y capacitación.
450. Sin embargo el nivel participativo y responsable de la juventud
es muy pobre. En muchos jóvenes falta un verdadero
espíritu crítico. Algunos están descontentos por el estilo tradicional
de la educación. Existe inferioridad de algunos jóvenes
pobres ante los ricos; subvaloración de lo propio y autóctono
por valorar más lo de afuera; insatisfacción al no ser
escuchados. No hay una educación fuerte en lo referente a la
cultura general.
451. La televisión y los medios de comunicación han menguado el
papel educativo de la familia y la escuela.
2.8 Nivel religioso
452. Muchos de los adolescentes y jóvenes se asocian en grupos
de vida cristiana y con finalidades específicas; les gusta colaborar
en la pastoral parroquial y eclesial para una mayor
evangelización. Hay compromiso de vida cristiana y apostólica
en favor de los más necesitados; muchos han llegado a
optar por la vida consagrada, misionera y sacerdotal. Son
conscientes de la participación que les ofrece la Iglesia y la
viven en forma responsable y con verdadero espíritu de sacrificio.
Viven su dinamismo, espontaneidad y alegría en la comunidad
cristiana y en la participación sacramental. Son inquietos
por descubrir y afrontar los problemas mirándolos cristianamente.
Manifiestan amor y adhesión a la Iglesia, al compartir y servir
con entrega y generosidad.
453. No obstante es alto el número de adolescentes y jóvenes que
no participan en la Eucaristía dominical y en los actos litúrgicos.
Son minoría los comprometidos realmente en lo social y religioso.
La sociedad de consumo ha disipado el interés por
lo religioso. Algunos jóvenes esperan un testimonio más claro
de entrega y servicio por parte de sus asesores. Por parte de
las familias hay poca preocupación de los padres en formarlos
doctrinalmente y se tiene la pretensión de integrarlos en una
tradición religiosa y sacramental sin motivaciones.
454. Algunas parroquias no tienen planes concretos de pastoral
juvenil; se improvisa su atención pastoral. En muchas parroquias
hay la tendencia a dar los sacramentos sin adecuada
evangelización (sacramentalismo). La opción por los jóvenes
(Puebla y en nuestra diócesis) no es una realidad en algunos
lugares. La catequesis juvenil en muchas ocasiones ha estado
muy desligada de los intereses propios del adolescente y
joven, no emplea recursos metodológicos actuales. Hay deficiencias
en la vida cristiana familiar. Ya existen muchos
jóvenes con la idea de que la práctica religiosa es algo propio
para niños, mujeres y ancianos. El catecumenado es débil o
inexistente. En muchos casos los pastores no comprenden su
situación y no responden a sus intereses y aspiraciones. Algunas
celebraciones litúrgicas son muy monótonas, lo cual provoca
que la presencia de los jóvenes sea reducida.
2.9 Desafíos
455. Ser una Iglesia, comunidad dinámica, donde los jóvenes y
adolescentes encuentren espacios y oportunidades que den
sentido a sus vidas con valores humanos y cristianos.
456. Combatir la crisis de valores y la cultura “light” que experimenta
el ambiente juvenil, fortaleciendo sus convicciones
y compromisos para con la Iglesia y la sociedad,
estimulando en ellos el aprecio por el estudio, la evangelización,
la solidaridad y la unión en favor de la comunidad
(sociedad).
457. Implementar un proceso de formación que sea constante,
dinámico e integral, adecuado para ayudarles a encontrar su
lugar en la Iglesia y en el mundo.
458. Impulsar los valores que les transmitieron sus padres y educadores,
para que con su presencia, su alegría y entrega, su
fortaleza de ánimo y su espíritu emprendedor, revitalicen a
la sociedad y a la Iglesia.
459. Impulsar una evangelización que dé respuestas prontas y
adecuadas centradas en Jesucristo para abatir la ignorancia
religiosa, la indiferencia y apatía a los procesos de
pastoral, el vacío existencial, la confusión de ideas, los
antivalores y las nuevas costumbres en los diversos estilos
de vida de muchos adolescentes y jóvenes.
450. Formar líderes cristianos, ya que los jóvenes con una conciencia
misionera madura, deben ser los apóstoles de los
demás jóvenes, porque muchos, especialmente los que
sufren diversas formas de pobreza, quedan fuera del campo
de la actividad pastoral.
461. Mantener la opción pastoral y misionera por los jóvenes,
especialmente por aquellos más alejados y que viven en situaciones
críticas, para que puedan encontrar a Jesucristo vivo
ante la situación tan compleja que se vive hoy en la realidad
juvenil.
3. Marco Doctrinal
462. Desde sus inicios la pastoral juvenil en nuestra diócesis ha
tenido rumbo: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras
de vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que Tú eres
el Santo de Dios” (Jn 6, 68-69). Jesucristo es y siempre será:“El camino, la verdad y la vida” de la pastoral juvenil (Cf.
Jn 14 5-6).
463. “Queremos ver a Jesús” (Jn 12,21). Nuestra misión como pastoral
juvenil será llevarlos siempre a un encuentro personal
y transformador con Jesucristo. Dejar que Jesús los mire a los
ojos, para que crezca en ellos el deseo de ver la Luz, de gustar
el esplendor de la Verdad.
464. “Adolescentes y jóvenes: no tengan miedo de salir a las calles
y a los lugares públicos como los primeros apóstoles que
predicaban a Jesucristo en las plazas de las ciudades, de los
pueblos y de las aldeas. No es tiempo de avergonzarse del
Evangelio. No tengan miedo de romper con los estilos de vida
confortables y rutinarios, para aceptar el reto de dar a conocer
a Jesucristo en la metrópoli moderna. No hay que esconder
el Evangelio por miedo o indiferencia, no fue pensado para
tenerlo escondido” (Juan Pablo II).
465. “Sólo de los santos, sólo de Dios, proviene la verdadera revolución,
el cambio decisivo del mundo” (Benedicto XVI).
466. “Espero de la Pastoral Juvenil que colabore para que los
jóvenes sean ejemplos de vida. Renuncien a la idea de tener
multitudes y no calidad; acompañen a los adolescentes viviendo
los valores del Evangelio; detecten líderes y los acompañen,
partiendo siempre de los intereses de los adolescentes
y jóvenes” (obispo Javier Navarro Rodríguez).
467 Queremos que la pastoral juvenil dentro de la pastoral de
nuestra diócesis tenga las siguientes características
468. Integrada a la pastoral de conjunto. Como acción de la Iglesia,
debe tener en cuenta su íntima relación con las demás comisiones
de pastoral, considerando que los adolescentes y jóvenes
no son únicamente sujetos de la pastoral juvenil, sino
también de las demás áreas de la pastoral.
469. Viva. Participa de la organicidad de la Iglesia; no es un ente
aislado. En este sentido debe ser viva y comunicadora de vida.
Por eso es pastoral de “ser” no de “hacer” o “tener”.
470. Encarnada. Quiere esto decir que parte de las realidades juveniles;
de sus valores y antivalores; tiene en cuenta la rebeldía
de la juventud y busca orientarla.
471. Alegre. “La pastoral juvenil será la pastoral de la alegría y de
la esperanza, que transmite el mensaje gozoso de la salvación
a un mundo muchas veces triste, oprimido y desesperado en
busca de salvación” (DP 1205). La evangelización debe realizarse“no a través de evangelizadores tristes y desalentados,
impacientes o angustiados, sino a través de ministros del Evangelio,
cuya vida irradia el tenor de quienes han recibido primordialmente
en sí mismos la alegría de Jesucristo” (EN 80).
472. Dialogal. “No se sientan los jóvenes, en el ejercicio de su
apostolado, como separados y abandonados de los mayores.
Procuren los adultos entablar diálogo amigable con los jóvenes,
que permita a unos y a otros conocerse mutuamente y
comunicarse entre sí lo bueno que cada uno tiene, no considerando
la distancia de edad. Los adultos estimulen hacia el
apostolado a la juventud, sobre todo con el ejemplo, y cuando
haya oportunidad, con consejos prudentes y auxilios eficaces.
Los jóvenes por su parte, llénense de respeto y de confianza
para con los adultos, y aunque naturalmente se sientan inclinados
hacia las novedades, aprecien sin embargo, como es
debido, las loables tradiciones” (AA 12).
473. Humana y pedagógica. “Hay que ayudar a los adolescentes
y a los jóvenes, teniendo en cuenta el progreso de la psicología,
de la pedagogía y de la didáctica, a desarrollar armónicamente
sus condiciones físicas, morales e intelectuales, a fin de que
adquieran gradualmente un sentido más perfecto de la responsabilidad
en el recto y continuo desarrollo de la propia
vida y en la consecución de la verdadera libertad, superando
los obstáculos con grandeza y constancia de alma” (Vat. II,
Declaración, Gravissimum educationis 1b).
474. Evangelizadora y catequética. Pastoral propositiva para que
el adolescente y el joven puedan encontrar a Jesucristo en su
Iglesia, en la Eucaristía y demás sacramentos, en la Sagrada
Escritura, en la oración, en los hermanos, especialmente los
que sufren, en los acontecimientos y en los signos de los
tiempos.
475. Formadora de personas responsables. “Para que cada uno
pueda cultivar con mayor cuidado el sentido de su responsabilidad,
tanto respecto de sí mismo como de los varios
grupos sociales de los que es miembro, hay que procurar
con suma diligencia una más amplia cultura espiritual,
valiéndose para ello de los extraordinarios medios que el
género humano dispone hoy día. Particularmente la educación
de los jóvenes, sea el que sea el origen social de éstos,
debe orientarse de tal modo, que forme hombres y mujeres
que no sólo sean personas cultas, sino también de generoso
corazón, de acuerdo con las exigencias perentorias de nuestraépoca” (GS 31).
476. Social. “El Concilio exhorta a los cristianos, ciudadanos de la
ciudad temporal y de la ciudad eterna, a cumplir con fidelidad
sus deberes temporales, guiados por el espíritu evangélico.
Se equivocan los cristianos que pretextando que no tenemos
aquí ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran
que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta
que la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto
cumplimiento de todas ellas según la vocación personal de
cada uno... El cristiano que falta a sus obligaciones temporales,
falta a sus deberes con el prójimo; falta sobre todo a sus
obligaciones para con Dios y pone en peligro su salvación
eterna” (GS 43).
477. Cívica y política. “Hay que prestar gran atención a la educación
cívica y política, que hoy particularmente es necesaria
para el pueblo, y sobre todo para la juventud, a fin de que
todos los ciudadanos puedan cumplir su misión en la vida de
la comunidad política. Quienes son o pueden llegar a ser
capaces de ejercer este arte tan difícil y tan noble que es la
política, prepárense para ella y procuren ejercitarla con olvido
del propio interés y de toda ganancia venal. Luchen con
integridad moral y con prudencia contra la injusticia y la
opresión, contra la intolerancia y el absolutismo de un solo
hombre o de un solo partido político; conságrense con sinceridad
y rectitud, más aún, con caridad y fortaleza política al
servicio de todos” (GS 75).
478. Eclesial. “Los jóvenes deben sentir que son Iglesia, experimentándola
como lugar de participación y comunión. Por eso, la
Iglesia acepta sus críticas, porque se sabe limitada en sus
miembros y los hace gradualmente responsables en su construcción
y los envía como testigos y misioneros, especialmente
de la gran masa juvenil. En ella los jóvenes se sienten pueblo
nuevo, el de las Bienaventuranzas, sin otra seguridad que
Jesucristo; un pueblo con corazón pobre, contemplativo, en
actitud de escuchar y discernir evangélicamente, en favor,
sobre todo, de sus hermanos jóvenes. La Virgen, la Madre
bondadosa, educa al joven para ser Iglesia” (DP 1184).
479. Apostólica. “Así, pues, incumbe a todos los laicos la preclara
empresa de colaborar para que el designio divino de salvación
alcance más y más a todos los hombres de todos los tiempos
y en todas las partes de la tierra. Por consiguiente, ábraseles
por doquier el camino para que, conforme a sus posibilidades
y según las necesidades de los tiempos, también ellos participen
celosamente en la obra salvífica de la Iglesia” (AA 33).
480. Vocacional. “La pastoral juvenil debe tener siempre una dimensión
vocacional” (SD 114) La pastoral juvenil y la pastoral
vocacional no son dos actividades separadas, yuxtapuestas y
ocasionales, la pastoral juvenil es completa y eficaz cuando
se abre a la dimensión vocacional. La pastoral vocacional está“dentro de”, no “junto a” y mucho menos “fuera de” la
pastoral juvenil que incluye entre sus objetivos la propuesta
vocacional.
481. Cristocéntrica. “La juventud camina, aún sin darse cuenta, al
encuentro de un Mesías, Jesucristo, quien camina hacia los
jóvenes. Sólo El hace verdaderamente libre al joven. Este es
el Jesucristo que debe ser presentado a los jóvenes como
liberador integral: quien por el espíritu de las Bienaventuranzas
ofrece a todo joven inserción en un proceso de conversión
constante; comprende sus debilidades y le ofrece un encuentro
muy personal con El y la comunidad en los sacramentos
de la reconciliación y de la Eucaristía. El joven debe experimentar
a Jesucristo como amigo personal, que no falla nunca,
camino de total realización. Así el joven se sentirá verdaderamente
feliz” (DP 1193). La pastoral juvenil cristocéntrica
ayuda y facilita la opción vocacional.
482. Mariana. María es ejemplo de amor y amistad juvenil, cuando
visita a su prima Isabel (Cfr. Lc 1, 39-45); es ejemplo de
humildad y sencillez cuando alaba a Dios por haberse fijado
en su humilde condición (Cfr. Lc 1, 47); es ejemplo de sensibilidad
social y preocupación por los pobres cuando canta su
alegría porque Dios actúa con justicia, “arruinando a los
soberbios, sacando a los poderosos de sus tronos y despidiendo
a los ricos con la manos vacías” (Lc 1, 52-53). Su canto de
alabanza “el Magnificat” refleja su alma, preludia el anuncio
de las Bienaventuranzas (Cfr. Mt 5, 3-12) y expresa el punto
culminante de la espiritualidad de los pobres de Yahvé. María
sigue mostrando a los jóvenes de hoy ternura de madre. Los
ayuda a conocer y a seguir a su hijo Jesús. Con su ejemplo
propone un proyecto de vida para los jóvenes y los invita a
decir “sí” a Jesús y a ponerse en disponibilidad total para
servicio del Reino.
4. Diagnóstico
4.1 Fortalezas
483. Tenemos un obispo joven que entiende y apoya a la PAJ
diocesana. Los jóvenes siempre han sido centro de la atención
pastoral en la diócesis. Hay jóvenes líderes que buscan formarse
y capacitarse para servir mejor. Tenemos sacerdotes
que se comprometen para evangelizarlos. Tenemos recursos
materiales. Se cuenta con una estructura que facilita la organización
y la atención en todos los niveles: semanas juveniles,
pascuas, talleres diocesanos de formación, encuentros masivos
de evangelización, elaboración de materiales de apoyo.
Es una pastoral dinámica e integrada.
4.2 Debilidades
484. En muchos adolescentes y jóvenes hay apatía, poco compromiso,
poco interés por conocer su fe; son muy manipulables;
hay superficialidad, miedo al compromiso, conformismo; critican
más que ayudar; tienen miedo al que dirán; hay falta de
creatividad. Hace falta más apoyo por parte de los asesores;
hay mal testimonio de algunos y poca responsabilidad y
rutina en otros; no tenemos un proceso. Faltan responsables
en los diferentes niveles; la información no fluye hasta la base;
no hay apoyo pleno y de interés por los adolescentes y jóvenes
en todos los decanatos.
4.3 Oportunidades
485. Estamos más comunicados que antes; hay más diálogo con los
sacerdotes, más apertura, más libertad. Los medios de comunicación
son utilizados en la evangelización y se usan adecuadamente
para compartir y aprovechar materiales que se
tienen en la diócesis. Hay nuevos movimientos surgidos en
la diócesis que proporcionan espacios que necesitan los jóvenes
para encontrarse consigo mismos y con Dios. Hay jóvenes
más comprometidos. Los jóvenes y adolescentes tienen sed y
necesidad de Dios.
4.4 Amenazas
486. Crece la desintegración familiar, la influencia negativa de los
MCS y el mal uso de ellos. Se recibe la influencia negativa de
otras culturas, que inducen a vicios y adicciones. Un mundo
materializado y globalizado cada vez más secularista. La
emigración, la falta de empleos y oportunidades, la falta de
ideales para los jóvenes, la vida "light" y sin valores, la inmigración.
5. Objetivo Específico
487. “Impulsar una evangelización nueva en los adolescentes y
jóvenes, para que tengan un encuentro personal con Jesucristo
vivo que los transforme y los comprometa a vivir los
valores del Reino en la sociedad”.
6. Políticas y Estrategias
Política 1
488. Intensificar una evangelización nueva que sea atrayente,
comprometedora y desafiante.
Estrategias:
• Proponiendo a Jesucristo como el Camino, la Verdad y la
Vida.
• Proyectando una pastoral juvenil cristocéntrica que ayude
y facilite la opción vocacional.
Política 2
489. Animar una pastoral juvenil diferenciada.
Estrategias:
• Llegando a los adolescentes y jóvenes alejados, indiferentes
y en situaciones críticas.
• Capacitando y formando líderes juveniles de gran entrega
y servicio.
Política 3
490. Realizar una pastoral de conjunto.
Estrategias:
• Programando, trabajando y evangelizando en comunión y
participación con las comisiones del área.
• Elaborando un proceso de formación gradual e integral
conectado a catequesis infantil y familiar.
7. Curso de Acción
1. Con un número reducido, pero significativo de adolescentes
y jóvenes, cuya presencia revitaliza la sociedad
y la Iglesia con su alegría y entrega, su fortaleza
de ánimo y su espíritu emprendedor.
2. Con un obispo que impulsa y apoya la evangelización
de los adolescentes y jóvenes.
3. Con una organización de pastoral juvenil diocesana
necesitada de más compromiso y trabajo en comunión
y participación.
4. Necesitados de una nueva manera de evangelizar las
culturas y los ambientes tan cambiantes y contradictorios
en los que se encuentran inmersos.
5. Construyendo un proceso de formación gradual e
integral.
6. Necesitados de asesores y animadores más comprometidos
que amen e impulsen esta pastoral
2006-2007
Así
estamos
AÑO DEL PLAN DE PASTORAL
Impulsados por el IV Plan Diocesano de Pastoral,
tener la CODIPAJ organizada, propositiva, subsidiaria,
comprometida y trabajando en comunión
y participación en todos los niveles de iglesia.
2007 - 2008
AÑO DEL DISCIPULADO
Con pequeñas células de asesores y animadores
cualificados de adolescentes y jóvenes
parroquiales y de vocalías, formándose y capacitándose
para ser fermento en la evangelización,
catequesis y animación de la PAJ diocesana.
2008 - 2009
AÑO DE LA COMUNION
Con un proceso de evangelización y catequesis
gradual e integral diocesano que conecta
la pastoral de adolescentes y jóvenes
con la catequesis infantil y familiar.
2009-2010
AÑO DE LA MISION
Evangelizando con nuevos métodos, ardor
y expresión los ambientes y culturas donde
se encuentran, de manera especial los jóvenes
más desatendidos y marginados.
2010-2011
AÑO DEL TESTIMONIO
Con una pastoral de adolescentes y jóvenes vocacional
que en Jesucristo da a la Iglesia y a la sociedad
jóvenes protagonistas de los cambios positivos
familiares, sociales, políticos y religiosos que
requieren las comunidades de nuestra diócesis.
2011-2012
AÑO DEL JUBILEO PASTORAL
Con un gran número de adolescentes y jóvenes
apóstoles de la juventud que revitalizan la sociedad
y la Iglesia con su alegría y entrega,
su fortaleza de ánimo y su espíritu emprendedor.
Así
queremos
estar
1. Con una comisión organizada y trabajando en comunión
y participación en todos los niveles de Iglesia
y con una pastoral de adolescentes y jóvenes revitalizada
en el seguimiento de Jesucristo y comprometida en
dar a nuestra diócesis el rostro siempre joven de Él.
2. Con asesores, y líderes de jóvenes y adolescentes en
continua formación y capacitación.
3. Con la pastoral de adolescentes y jóvenes presente,
activa y comprometida en cada una de las comunidades.
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