FORMANDO A LOS FORMADORES

“El ABC para animar un grupo”

OBJETIVO:
“Profundizar en el conocimiento de los PROCESOS GRUPALES y del ejercicio del LIDERAZGO para que cada uno de nosotros pueda servir con mayor claridad y efectividad en la conducción de grupos”.
INTRODUCCIÓN: “El liderazgo hoy”
La manera de entender este concepto determina los comportamientos y actitudes de quien sea el líder en la comunidad.
El diccionario define al líder como alguien que va adelante, que conduce, que controla. Es el líder vertical o masificante. Esto supone una masa que es conducida, una masa que no sabe a dónde va, que no tiene opinión propia y por eso es dependiente.
Este concepto de líder hoy se considera pasado de moda.
El líder no es alguien que nace para ser líder. Este es un concepto de la sociedad del pasado, en la que el líder era el que “tenía sangre azul”, rodeado de misterio, distante al pueblo (los reyes, emperadores…)
El nuevo concepto de liderazgo habla de formación, de servicio a la comunidad, de discernimiento comunitario, de trabajar para que todos se transformen en líderes, de aprendizaje continuo.
La manera de entender el liderazgo en la Iglesia es básica para los futuros coordinadores jóvenes.
El sacerdote, o el presidente municipal o el coordinador, en nuestra región, era un líder nato. Pero ahora el título de líder deben ganárselo a pulso y no quedarse cruzados de brazos con este lugar de honor, heredado por el contexto cultural. ¿Cómo?
- Cumpliendo aquella sentencia de Jesús, el más grande líder de todos los tiempos: “aquél que entre ustedes quiera ser el mayor, hágase esclavo (servidor) de todos”.
- Mediante el aprendizaje. Esto es: la experiencia en la conducción de grupos, el estudio y la reflexión sistemática, el análisis personal y la confrontación con las personas con quienes ejerzo liderazgo, en el caso de los cristianos, la contemplación de Jesús el Buen Pastor, guía de las ovejas.
La Iglesia primitiva y la Iglesia actual tiene su sustentación en los “pequeños grupos”. Es muy real que algunos abandonan las comunidades y las acciones que estaban desarrollando, por un liderazgo equívoco. Nuestro reto es formarnos y formar auténticos líderes para el mundo. “UN BUEN LIDER ES ELEMENTO CLAVE EN UN GRUPO”.
Los adolescentes y jóvenes tienen un agudo sentido para catalogar los liderazgos sacerdotales. No pierdan su sentido crítico y hoy comenzaremos por hacer una revisión de nosotros mismos, de cómo es mi propio liderazgo…
PRESENTACIÓN:
Sucede en todas partes (en organismos de carácter voluntario, en asociaciones de todo tipo, en servicios públicos, en múltiples proyectos…) que la gente se reúne para hacer algo en común. Pero trabajar con otras personas constituye frecuentemente un auténtico reto. Favorecer la participación, el buen entendimiento y la eficacia, exige un mínimo de competencia, además de buena voluntad.
Este curso va dirigido en primer lugar, para aquellos que, muchas veces llenos de miedo animan un grupo por primera vez en su vida; pero también para quienes poseen ya alguna experiencia en animación de grupos y desean perfeccionarse o ver las cosas más claras. Es un curso, que aunque no lo diga todo, queremos que en poco tiempo diga lo esencial.
Este curso no está hecho por especialistas titulados en animación de grupos. Pero sí por gente que nos dedicamos a ello e intentamos que el grupo, como opción pedagógica latinoamericana, siga siendo un proyecto de educación. Así que más que todo, los problemas y las soluciones propuestas, provienen de la experiencia.
Con la esperanza de que sea útil a alguien en algún lugar, deseamos que los participantes adquieran alguna habilidad y conocimiento.
ESTAMOS NECESITANDO
Más servidores que hagan algo por mejorar las cosas, menos que los desaprueben.
Más servidores que actúen, menos que solo critiquen.
Más servidores que digan “puede hacerse”, menos que digan, “no se puede”.
Más servidores que inspiren confianza, menos que echen “un chorro de agua fría” en los que van comenzando.
Más servidores que se interesen por mejorar las cosas, menos que se sienten a un lado sólo para encontrar defectos.
Más servidores que señalen y enseñen lo correcto, menos que indiquen lo incorrecto.
Más servidores que “enciendan una vela”, menos que maldigan la oscuridad.
Bienvenidos y gracias por apoyarnos en la construcción de una nueva civilización del amor.
PRINCIPALES DIFICULTADES EN CUANTO A:
 
 
- Test personal para autoevaluarse como animador
El test consta de doce preguntas, cada una de las cuales contempla una situación concreta y propone tres respuestas. A usted le toca elegir el tipo de respuesta que mejor responda a su comportamiento natural (una sola respuesta por pregunta). Al final ofrecemos una tabla de interpretación de los resultados.
Por lo general, las situaciones reales son más complicadas que las que se sugieren en el “test”. Sin embargo, confiamos en que este test indicativo pueda ayudarle a situar sus propias tendencias y consiguientemente, a prepararse mejor para desempeñar su rol de animador de grupo. A condición, eso sí, de responder el test del modo más veraz posible. En cualquier caso, no se trata de confeccionar un cuadro de excelencia, sino de partir de la propia realidad y de conocerse mejor a sí mismo.
- Antes de una reunión, tiendo
- A prepararlo y preverlo todo hasta en sus menores detalles
- A preparar un marco general de encuentro
- A contar, ante todo, con el grupo
- Al comienzo de una reunión, tiendo
- A indicar al grupo el proceso que convendría seguir
- A someter a discusión y elección por parte del grupo diversos procesos posibles
- A confiar en que el grupo sabrá encontrar por sí mismo el proceso adecuado
- Frente a ideas francamente opuestas a las mías tiendo
- A atenerme firmemente (y a veces de manera agresiva o apasionada) a mis propias ideas
- A seguir discutiendo, con objeto de profundizar los puntos de vista de cada cual
- A dejar a todo el mundo en libertad
- Cuando alguien critica directamente lo que yo digo o hago, tiendo
- A intentar convencerle de que tengo razón
- A hacerle preguntas, o a remitir el asunto a todo el grupo, en orden a precisar
- A dejarle hablar y pasar luego a otra cosa
- Cuando el grupo adopta una dirección diferente de la adoptada al comienzo por el propio grupo tiendo
- A reconducir rápida y enérgicamente al grupo al proceso previsto, sin discusión posible
- A recordarle al grupo sus primitivas opciones, para que él mismo se resitúe
- A confiar en el grupo, sin intervenir
- En un grupo, habitualmente tiendo
- A decir desde el principio lo que pienso, independientemente de lo que piensen los demás
- A esperar el momento más favorable para la marcha del grupo, teniendo en cuenta mis propias ideas y las expresadas por los demás
- A expresarme según vengan las cosas, conforme al “humor” del momento
- En una reunión tiendo a considerar un conflicto como
- Un mal momento que hay que resolver lo antes posible, llamando al grupo enérgicamente al orden
- Una reacción normal del grupo que hay que vivir sin eludirla, aunque resulte afectivamente duro y problemático
- Algo que habrá de arreglarse por sí solo
- Frente a alguien que guarda silencio en el grupo, tiendo
- A interpelarle directamente para que hable y el grupo pueda saber lo que piensa
- A estar atento para acosarle en el momento oportuno, pero sin forzarle
- A respetar su silencio, sin darle importancia especial
- Para conocer la opinión del grupo sobre un tema tiendo
- A que se realice con frecuencia un turno de intervenciones, en que se exprese cada cual
- A replantear el asunto de diversas maneras a los diversos miembros del grupo
- A conceder la palabra a quienes más hablan, considerando que todos pueden expresarse si lo desean
- En la búsqueda de los objetivos trazados, cuento ante todo
- Con el sentido de responsabilidad del animador, porque es el primer responsable
- Con el sentido de responsabilidad de cada miembro del grupo, aunque haga falta tiempo para que cada cual se sienta responsable del grupo
- Con el sentido de responsabilidad de los líderes naturales del grupo, a quienes los demás acaban siempre siguiendo
- Experimento la evaluación como
- Un momento difícil que no hay que prolongar demasiado y que debe versar únicamente sobre los resultados objetivos alcanzados por el grupo
- Un momento difícil, posiblemente enriquecedor, que debe versar a la vez sobre los resultados obtenidos y sobre el funcionamiento interno del grupo
- Un momento cuya utilidad no veo en absoluto
- Si la dinámica del grupo aboca a resultados distintos a los previstos, tiendo a decirme
- Que ha sido un fracaso
- Que quizá responda mejor a las verdaderas necesidades del grupo
- Que es una pena, pero que así es…
2. El animador, pilar del grupo
En el sentido estricto del término, el animador de un grupo es el “técnico” que ayuda al grupo a funcionar correctamente durante la reunión. Pero aquí, la palabra animador o coordinador designa al organizador de un proceso mucho más amplio que una simple reunión.
EL ANIMADOR ES NECESARIO
Sea grande o pequeño el grupo, es necesario un animador. De lo contrario, lo que se hace es dar vueltas sin sentido, se hace todo y no se hace nada, y viene el aburrimiento. En muchos grupos, el animador es a la vez el responsable del grupo.
Es importante que la persona que desempeña el rol de animador sea claramente reconocida por todos en dicho papel, con las prerrogativas y las obligaciones que le son propias.
FUNCIONES DE ESTE ROLL
El animador tiene específicamente la tarea de coordinar y estructurar la marcha general del grupo. Lo cual significa:
- Ayudar al grupo a identificar sus propias necesidades, a proponerse un objetivo, a realizar lo que ha sido decidido y a evaluar lo realizado.
- Cuidar de que el grupo permanezca fiel a los objetivos que se ha propuesto alcanzar y a la organización que para ello se ha dado.
- Garantizar la unión entre los miembros del grupo.
- Animar técnicamente al grupo con ocasión de los diversos encuentros
- Motivar a los miembros del grupo para que progresen.
- Velar por la buena marcha general de lo que ha sido decidido por el conjunto de los miembros del grupo.
FUNCIONES QUE SE REQUIEREN
La competencia se adquiere sobre todo con la experiencia y nadie es competente de buenas a primeras. Sin embargo, el animador debería poseer:
- Un mínimo de conocimientos acerca de su papel de animador.
- Un mínimo de conocimientos acerca de las principales leyes que rigen la animación de grupos.
- Un mínimo de conocimiento del tema debatido.
- Una correcta comprensión de los objetivos generales del proyecto en el que participa, así como la capacidad de explicárselos al grupo.
- Alguna experiencia en el campo de la animación, a ser posible (aunque naturalmente, algún día tiene que ser el primero).
APTITUDES NECESARIAS
Se trata de una serie de talentos y cualidades personales que cada cual, más o menos, posee al comienzo y que pueden ser desarrollados. Un buen animador de grupo:
- Debe estar convencido del valor del proceso emprendido, si es que desea motivar a los demás.
- Es capaz de estructurar el trabajo de un grupo.
- Es capaz de hacer frente a diversas situaciones que tienen que ver con el mundo de las relaciones: agresividad, pasividad, etc.
- Es capaz de “poner sordina” a sus propias ideas, para dar a todos los demás la oportunidad de expresar las suyas.
- Es capaz de escuchar y comprender realmente a los demás.
Es practicando como se adquieren y se desarrollan las aptitudes. Aun cuando uno no esté seguro de poseerlas todas al principio, no se pierde nada por intentar la experiencia de animar un grupo si se desea. Porque es un enorme servicio el que se presta a un grupo ayudándole a funcionar correctamente.
3. ¿Debe saberlo todo el animador?
No. El animador no tienen por qué saberlo todo, puesto que su papel no consiste en dar respuestas, sino en ANIMAR. Acerca de un problema determinado, deberá saber lo suficiente para comprender el sentido que tienen las diversas intervenciones y relacionar unas con otras.
DISTINGUIR ENTRE ANIMADOR Y EXPERTO
Es muy importante distinguir entre animador y experto. Si un grupo, por ejemplo, tiene que elaborar un proyecto de incidencia social, el animador no necesita ser un experto en cuestiones sociales; ni siquiera necesita saber tanto como los demás miembros del grupo: su principal papel consiste en ayudar al grupo a plantear sus preguntas y encontrar sus respuestas a las mismas de una manera o de otra, no en responder él a todas las preguntas; sin embargo, sí es preciso un conocimiento suficiente del asunto para poder animar el grupo como es debido.
¿Quién actuará como experto en el asunto? Tal vez un miembro del grupo, o todos los miembros juntos, o quizá alguien de fuera al que se invita.
Desde el momento en que un grupo se enfrenta a una situación existencial vivida por todos sus miembros, pensamos que éstos son más o menos expertos en el asunto, porque poseen experiencia de él. Hemos adquirido con demasiada facilidad la costumbre de indagar la opinión de especialistas, olvidando que nuestra propia experiencia nos otorga pleno derecho a pensar y a hablar.
Adquirir una justa confianza en sí mismo: he ahí el primer paso que hay que dar para escapar a las definiciones, frecuentemente abstractas y distantes, de los especialistas. Porque si el trabajador no habla por el trabajador y el labrador no habla por el labrador, ¿quién puede hacerlo en su lugar debidamente? Nadie. Los mejores especialistas de un asunto son los que viven la situación día tras día: muchas veces, la universidad de la vida vale bastante más que las universidades como tales.
EN LA PRÁCTICA…
En la práctica, sobre todo en los pequeños grupos, el animador es también, a veces, un experto en el tema que se debate. En tal caso, cuando desempeña ese papel, debe decirlo explícitamente, a fin de que el grupo no se sienta manipulado. En cierto sentido, esto es mucho mejor, porque el grupo encuentra inmediatamente respuesta a sus necesidades sin tener que dar una agotadora serie de pasos.
Pero en otro sentido es peor, porque el grupo corre el peligro de remitirse completamente al animador-experto y volverse pasivo, como los niños pequeños delante del “maestro”. En los grandes grupos es más fácil distinguir al animador u organizador de un encuentro y al experto o conferenciante-consejero-invitado.
Para resumir, podemos decir que el papel del animador tiene que ver, ante todo, con el aspecto de la organización, de la marcha del grupo. Para animar correctamente, no es en modo alguno necesario ser un experto en el tema de discusión, pero sí es preciso un mínimo de conocimientos para poder intervenir con acierto en el debate.
4. Estilos de liderazgo o tipos de animadores
Cada animador de grupo realiza su trabajo de coordinación conforme a su temperamento: algunos son bonachones, otros autoritarios, otros conciliadores, etc. Esto es cierto, pero únicamente en parte, porque ningún animador puede ser encasillado a priori y para siempre en un determinado tipo de animación. Lo importante es que cada uno sepa cuáles son sus tendencias y, en caso necesario, trate de corregirlas.
Vamos a analizar aquí tres tipos de animadores: el liderazgo autoritario o autocrático, el liderazgo laissez-faire, bonachón o partidario del dejar-hacer, y el liderazgo democrático o transformador.
Creemos firmemente que, en un proyecto educativo que pretende el crecimiento y desarrollo de las personas y de los grupos, sólo una animación de tipo democrático es válida a largo plazo, aunque a corto plazo no parezca ser siempre la más eficaz.
Puede ser que en otras situaciones (en la industria, por ejemplo, donde se busca la eficacia y el rendimiento inmediato) sea más apropiado otro tipo de liderazgo. Todo depende de los objetivos concretos que se pretenda conseguir. Pero, en general, tanto en la industria como en la administración o en la educación de procesos, se sale siempre ganando si se favorece la participación democrática y, consiguientemente, se utiliza un tipo de liderazgo de animación democrática.
El siguiente esquema es un cuadro a modo de caricatura. En la vida real nadie tiene una personalidad tan definida. Cada quien debe descubrir las matizaciones correspondientes.
A) LÍDER AUTORITARIO O AUTOCRÁTICO

- Dar órdenes
- Imponer su voluntad sobre los otros
- Hacer afirmaciones en grado imperativo
- Juez supremo
- Lo prevé todo de antemano. Apenas discute de ello con el grupo.
- Prevé los procedimientos y las actividades. Informa de ello al grupo, pero sin pedir que se le den sugerencias. No acepta desviaciones de ningún tipo… lo cual suele provocar abandonos.
Un grupo con líder autoritario o autocrático:
- Sumisión
- Dependencia del coordinador o animador
- Pérdida del individualismo. Todos son soldaditos en serie
- Descontento escondido
- Crea hostilidad
- Frustración de los miembros del grupo.
B) LÍDER BONACHÓN O LAISSEZ-FAIRE (dejar hacer, dejar pasar)
- Libertad de elección

- Predica con el ejemplo
- Amabilidad
- Paternalista
- Cordial
- Organiza y orienta el trabajo
- No fija las reglas del juego
Un grupo con líder bonachón o laissez-faire
- Fija sus propias normas de trabajo
- Lleva a cabo el ensayo-error
- El hacer las cosas recae en el grupo
- Formación de “clanes” o subgrupos. Aislamiento de determinados miembros. Impresión de ineficacia y pérdida de tiempo.
- El animador deja hacer
- El líder no piensa en la evaluación, y si lo hace es de un modo muy superficial.
C) LÍDER DEMOCRÁTICO O TRANSFORMADOR
- Logra un tipo específico de meta para el grupo

- Inicia actividades
- Mantiene la atención de los miembros en la meta
- Aclara el tema
- Desarrolla un plan de procedimiento
- Evalúa la calidad del trabajo
- Consigue información de los expertos
- Mantiene el grupo unido para fortalecerlo
- Conserva placenteras las relaciones interpersonales
- La hace de árbitro
- Da ánimo
- Da a la minoría oportunidad de ser escuchada
- Estimula la autogestión
- Aumenta la interdependencia entre los miembros
Un grupo con líder democrático o transformador
- El grupo se desarrolla
- Se le toma en cuenta
- Se le escucha
- Los miembros tienen sentido de pertenencia al grupo
- Solidario
- Todos participan
5. Dificultades internas que se presentan en un grupo
Veremos ahora los factores que influyen en la vida interna de un grupo pequeño.
La edad es un factor muy importante, ya sea que el grupo esté formado por gente joven, gente madura o personas de más edad, o se trate de un grupo de edades heterogéneas.
Otro factor es el sexo. Un grupo enteramente masculino o enteramente masculino no reaccionará de la misma manera que un grupo mixto. En este último aunque nadie diga nada, actúan fuertemente las reacciones de simpatía y antipatía.
El marco material, es decir, el lugar de la reunión tiene mucha importancia en lo tocante a la participación de los miembros y en su impresión de bienestar o malestar.
El tipo de liderazgo que se lleve en el grupo, como hemos mencionado anteriormente.
Y finalmente hablaremos de las relaciones e interacciones entre los miembros del grupo, que ordinariamente son su fuerza y su debilidad al mismo tiempo. El tipo de personalidad de los miembros de un grupo debe conocerla el líder para saber dar a cada uno el trato adecuado. Veamos algunos tipos de personalidades que no faltan en los grupos, cualesquiera que sean:
- PAPO MACANAZO: los miembros como éste siempre piensan que su opinión es la única que vale. No escuchan ni se dejan convencer por nadie. Tampoco tratan de explicar sus ideas, sino de imponerlas a fuerza de macana. La gente mandona aparece en la familia, en la asociación y en todas partes. Es la manera que algunos tienen para quitarse la constante humillación que sufren en su trabajo. Y lo malo es que muchos miembros del grupo le hacen caso a estos caciques porque ya están impuestos a bajar la cabeza desde siempre. Pero en el grupo nadie es burro para dejarse aparejar.
- DON PERICO: estos miembros hablan más que las cotorras. Piden la palabra y no la sueltan. Se salen del tema y al final ni ellos mismos saben lo que han dicho. A veces estos habladores no encuentran quien los escuche en su casa y vienen a desahogarse en el grupo. Otras veces son personas inseguras que pretenden sugestionar a los otros a fuerza de palabrería. Don perico, por favor sea breve. Cuando haya dicho lo que tenía que decir, cállese. Recuerde que en boca cerrada no entra mosca.
- CHICHO CABUYA: hay miembros enredados que enredan la reunión. Mientras los otros hablan, ellos no atienden. Están en la luna, pensando en lo suyo. Se pasan el tiempo en sus ideas y luego salen con una pregunta fuera del tema, o vuelven con un problema que ya se resolvió y todo el grupo se atrasa por su culpa. La confusión de estos atolondrados puede venir por cansancio o por falta de disciplina. El líder debe ayudarlos a concentrarse en el tema. Pero no volver a discutir lo que ya se debatió, porque el tiempo es oro y el grupo que lo pierde, pierde un tesoro.
- GARÚ LA CHINCHA: hay gente refunfuñona que vive picando el avispero. En los grupos siempre aparece un bellaco que hace desorden, se burla de lo que dicen los demás, hace relajo, interrumpe, molesta más que una chinche. Algunos son latosos porque antes lo fueron con ellos. Otros dan lata para llamar la atención y sentirse importantes, pero lo que consiguen es enemigos y problemas. El líder no debe perder la calma ante estos elementos. Un poco de paciencia y otro de disciplina será el mejor remedio. Usted, el chinche, recuerde lo que decía el sabio: “no fuñas para que no te fuñen”.
- DOÑA CACHAZA: hay gente que les pesa el cuerpo para trabajar. Se parecen a la quijada de arriba. A veces hablan mucho, pero luego no se apuntan en ningún trabajo y si se apuntan, no van y si van, dan vueltas pero no hacen nada. La haraganería puede venir de estar uno mal comido, o del mucho calor, o de vivir echando días sin trabajo fijo. También por malcrianza de cuando muchacho. Como le dieron los mangos bajitos, ahora no se esfuerza por nada. Hay que ir disciplinando a las personas cachazas. Porque el muerto se hace más pesado cuando encuentra quien lo cargue.
- DOCTOR BOCAESUAPE: Hay algunos miembros que se creen doctores. Piensan que los demás son tontos y que sólo ellos se las saben todas. Y una más, como hablan tan bonito, se sienten como dioses. Quieren hablar ellos y que todos se callen. A estos compadres hay que bajarles el moco. Y recordarles que al más sabio se le va una punta.
- PITÓN MALASANGRE: Hay miembros que andan siempre con la sábana arrastrando. Por cualquier tontería hacen coraje. Juzgan a los demás miembros y convierten la reunión en una pelea de gallos. Muchas personas arman tanto tripeo porque es la única manera que tienen de botar fuera la rabia que sienten frente a los abusos de la sociedad. Pero entonces añaden otro abuso más porque dividen al grupo. El líder debe llamarlos al orden. El grupo no debe dejarse arrastrar por los peleones. Recuerden que la mejor manera de ganar un pleito es evitarlo y que las peleas sólo dejan camisas rotas.
- VICENTE BORREGO: ¿a dónde va Vicente? A donde va la gente. A Vicente le parece todo bien. El no tiene opinión sobre nada de lo que pasa. Lo llevan y lo traen como a un borrego. La falta de opinión propia podría deberse a la costumbre de no discutir. También se debe a que tal vez no entiende y no pregunta. Recuerde el líder que el que no pregunta se queda tonto toda la vida.
- LULITA PORCELANA: algunas personas son más delicaditas que el altar de Belén: que con solo mirarlo se rompe. Son miembros que no aguantan una corrección ni una crítica. De una pajita hacen una viga. Trancan la reunión, son como muchachos grandes que no actúan por razones sino por caprichos. Esta ñoñería puede venir de haber sido criados como porcelana, o de no haber recibido cariño en la familia o en la escuela. El líder debe tener comprensión con estas personas muy sensibles, mostrarles afecto y hacerles comprender que ya la vida es bastante complicada para hacerla más de emoción.
- TUTO CANUTO: hay miembros del grupo que se encogen en la reunión, no se atreven a opinar. Se sienten inferiores porque no saben de letras o porque no tienen ropa, zapatos o porque son de color oscuro. A muchas personas las acomplejaron desde muchachos. Les repitieron que no valían nada o que eran feos. O que eran más brutos que la cebolla que crece cabeza abajo. Pero una persona no vale por lo que tiene o sabe, sino por lo que es y toda la gente merecemos respeto. El líder debe buscar que nadie aplaste a nadie en el grupo.
- TOÑITA CACODURO: hay miembros más tercos que una mula y más cerrados que un aguacate. No cambian su opinión ni por las buenas ni por las malas. Nunca reconocen que se han equivocado. Tampoco aceptan que los manden a callar. Se atreven a irse de la reunión antes que aflojar su casco duro. La testarudez puede ser por orgullo o por brutalidad, o también por llamar la atención y sentirse importantes. El grupo debe ablandar a estos miembros poco a poco, con paciencia. Porque hasta la piedra más dura se le hace un hoyo con una gota diaria de agua.
- MISTER CUCHARA: nunca falta un pelo dentro de un sancocho. Tampoco falta un entrometido en una reunión. Estos señores no son del grupo, pero llegan, rompen a opinar sobre todo y proponen enseguida soluciones.
El grupo debe cuidarse muy bien de estos visitantes. Se pueden recibir con amabilidad pero no hay que dejarse embobar por sus promesas. No todo lo que brilla es oro.
- MAMI LLEVITRAE: muchos miembros se pasan el día dándole a la lengua. Traen los chismes de la calle a la reunión y llevan los asuntos de la reunión a la calles. Y no atienden a lo que se habla por estar murmurando de los demás. Muchos chismosos son así porque es la única forma que hallan de matar el tiempo y no aburrirse. Pero los chismes son la peor enfermedad de las organizaciones pues el grupo se divide y gasta el tiempo en pleitos inútiles. En vez de hablar de los demás compañeros, el líder debe buscar que colaboren con el grupo. Recuerde que el chismoso por la boca muere.
- DOLORES AYAYAY: cuando un vaso está medio lleno, algunas personas lo ven medio vacío. Siempre se fijan en lo peligroso de los proyectos. O en el lado malo de los demás miembros del grupo. Viven lamentándose y cruzando los brazos porque todo va a salir mal. Hay quien nace con ese temperamento pesimista. A otros les metieron muchos temores cuando muchachos. El grupo no debe dejarse sugestionar por estos miembros. Y usted, Dolores, no lo vea todo tan negro. Fíjese en el lado bueno de las cosas; ponga ánimo en la reunión y deje esa cara de velorio que todavía no hay muerto. Y apúrese por meter en casa el día bueno, que el malo se meterá solo.
¿Qué es un conflicto?
El conflicto se define como actividades incompatibles que suceden.
El conflicto es algo natural y deseable en cualquier relación y en cualquier grupo, cuando manejado en forma constructiva, es extremadamente enriquecedor.
Incrementa la motivación y energía de los miembros del grupo y por consecuencia a la creatividad e innovación en grupo también aumenta.
Conflictos inconvenientes:
Podemos ocasionar que una persona se sienta menospreciada o deprimida
Pueden distanciar a dos personas que se necesitan mutuamente.
Puede crear un clima de desconfianza entre los grupos.
Puede ofuscarnos y hacernos olvidar algún recurso importante que podríamos utilizar.
Puede bloquear parte de nuestra energía.
Conflictos suposiciones:
Una realidad inevitable
El conflicto crece en lugar de disminuir
Potencial para terminar bien o mal
Podemos administrar los conflictos y manejarlos, no evitarlos.
Podemos aprender más acerca de un conflicto en una situación tranquila como ahora.
BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA:
COVEY, Stephen, Los siete hábitos de la gente altamente eficaz, Diana, México 1995.
BEAUCHAMP, A., GRAVELINE, R., QUIVIGER,C., Cómo animar un grupo, Sal terrae, Santander 1985.
DOMÍNGUEZ, Rafael, Apuntes Folleto colombiano, 1994, México.

|